Beatles eran pro-familia

Le preguntaron a George Harrison: “¿Qué hacer para tener un matrimonio tan duradero como el tuyo?” Él contestó: “Es muy simple, no divorciarse”. Esa desfachatada sabiduría la tienen las personas relacionadas con el rock. Sólo te pueden contestar así gente como John Lennon o Bob Dylan. De ahí su fuerte influencia social. ¿Sabían que John no tenía paciencia como padre primerizo?

Por eso cuando vio a Paul Mc Cartney jugando con su pequeño hijo Julian, exclamó: “¿¡Cómo haces eso?!” El instinto paternal de Mc Cartney era clarísimo. Tuvo muchos hijos después. John quizo rehacerse com padre con su segundo hijo Sean, total nunca es tarde para volver a empezar. Digamos que la ética, el sentido común o el tino llevan a los seres humanos con la familia a cuidar también la familia del resto. ¿El enamoramiento? no influye mucho. El enamoramiento es solo un pegamento. Tú puedes pegarte a una buena roca o a un pedazo de barro. La calidad humana que tengan los tutores de una familia determina la unión o desunión familiar.

Nadie puede medir la calidad de un matrimonio en base al enamoramiento, sino a sus principios. Ringo Starr dijo una vez que los Beatles eran muy norteños en su estilo de vida: de clase trabajadora y pegados a las costumbres de salir a laborar durísimo para reecontrarse con sus esposas después. Mal que bien, a pesar de la beatlemanía, los cuatro tenían esposas o novias formales.

A aun así, luego de divorcios o viudez, todos se volvieron a casar y ninguno se dedico a ser un playboy. La noción de familia era muy clara en ellos. Partía de un -quizá hoy malinterpretado- machismo, por su condición de norteños, como aseveraba Ringo. “John en las mañanas no deja que nadie lea el periódico antes que él”, decía Yoko Ono. La gente pro familia construye el amor de su vida. No se hace tanto lío buscando su “alma gemela”, como se cree hoy.

FUENTE: REVISTA SOMOS DEL COMERCIO.